Tomás les salvó la vida
El fin de semana pasado vi en la tele una noticia sobre una familia que estaba vacacionando en Zihuatanejo, lugar muy socorrido para pasar unos días tomando el sol y disfrutar de las playas mexicanas.
Algo que yo no sabía es que además de las playas hay en ese lugar esteros y lagunas, reservorios de cocodrilos. Al parecer pocos sabían eso, pues las autoridades no se han preocupado por poner letreros para los turistas en los que se advierta sobre la presencia de animales tan peligrosos.
Pues resulta que esta familia estaba nadando tranquilamente cuando de pronto apareció un cocodrilo con la intención de comerse a uno de ellos, un chavo de veintitantos años, quien nunca se imaginó lo que su perro haría por él. Tomás, el perro de la familia, al ver que el cocodrilo se dirigía hacia su amo, corrió rápidamente para interponerse y dar su vida para salvar a los demás.
Pobre Tomás, valiente perrito que murió de una sola mordida al ser devorado por las quijadas de un cocodrilo que sólo siguió sus instintos. Autoridades imbéciles que no sirven ni para poner un letrerito.

Darío dijo
Y nunca ha aplicado mejor el refrán de "después de niño ahogado, tapan el pozo": ahora sí seguro van a poner letreros, ya que salieron en la tele como unos idiotas servidores públicos más.
Qué hermosos son los perros, ¿no? A Tomás no le importó que el animalote se viera peligroso o enorme, lo que él quería era ayudar a su amo...
Ahora me vino a la mente otro refrán, o más bien frase célebre: mientras más conozco a la gente, más quiero a los perros...
2 Enero 2006 | 10:55 PM