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Terra
La Coctelera

Corre Sofi Corre

Ayer hubo un evento deportivo por parte de la escuela de mis sobrinas. Las dos compitieron en una carrera, cada una en la categoría correspondiente, no sé de cuántos metros.

Sofi, la más pequeña, quedó en segundo lugar: En sus marcas, listos, fuera... sale disparada a toda velocidad, ganándole por mucho al resto de las competidoras, tanto que por un momento no entendió muy bien lo que estaba pasando, desconcertada volteó a ver dónde estaban las demás, bajó la velocidad hasta que una la alcanzó y, como era de esperarse, le ganó.

Marijó quedó en cuarto lugar... de 4.

Por lo pronto Mateo sigue corriendo sobre su propio eje.

Sonata para un buen hombre

"-¿Se lo envuelvo para regalo?
-No, es para mí."

Aplausos y una lágrima.
Creo que no tengo nada más que decir...

¿Una sixtoria?

Comí dos uvas, ¿tendré otra oportunidad?

Sixtoria medio pirada, yo lo sé. Y quién sabe, a lo mejor no fueron sólo dos...

Gracias Mateo, perdón Darío

Hoy desperté de malas, con la sensación de que el día iba a apestar, me sentía mal del estómago, lo tenía todo revuelto, con cólicos, estaba muy desvelada pues dormí sólo 3 ó 4 horas. Me sentía triste porque anoche las cosas no estuvieron muy bien que digamos, me entró el chamuco y no fui capaz de reponerme sino hasta después de varias horas. Pasaron varias cosas que fueron llenando mi noche de corajitos amargosos y sensaciones desagradables. Despúes de todo esto, pensé que me esperaba un muy mal día, de ésos en los que sientes que nada en el mundo te hará sonreír, y de repente... sonrisa boquiabierta de Mateo!!!
Gracias Mateo y perdón Darío por mis malos ratos.
Los amo.

Esto también lo escribí hace varios meses. Hace mucho que no me metía a mi blog, pero espero regresar, aunque sea de vez en cuando.

Karaoke

El fin de semana pasado, como tantos otros, estuve canturreando karaoke con mis amigos. Ah, cómo nos gusta cantar a grito pelado cualquier canción que nos pongan, desde "Pido un aplaaaaaaaaaaaaaaaauso para el amooooooooor" del mismísimo Príncipe de la canción, hasta "I don't know what to dooo with myself (tran tran)" de los White Stripes.
Sí, nos fascina, aunque por supuesto eso no quiere decir que lo hagamos bien. Nos divertimos, eso es todo.
Algunos somos dos tres afinadones, pero nos sale el gallo a la primera agudita, otros no dan una con el ritmo y tiene que entrar el metrónomo que les marque el "UN, dos, tres, cuatro, UN, dos, tres, cuatro", otros no pueden seguir la letra aún leyéndola en la pantalla!!!! En fin, creo que sólo Darío se salva. La verdad es que él sí canta muy bonito, sobre todo "Under pressure", le sale increíble. Aunque suene cursi, cada vez que la canta, me derrito.

Esto lo escribí hace muuuuuuuuucho tiempo, cuando todavía le entrábamos al karaoke... lo extraño tanto!!!

Mis 5 extraños hábitos

Después de una no tan profunda reflexión, me topé con estos 5, y agárrense:

1.Cuando escucho a alguien hablar, tecleo con mis manos las palabras que va diciendo, como si lo estuviera escribiendo todo en una máquina de escribir. Esto lo hago siempre, pero sobre todo cuando estoy tratando de poner mucha atención, o cuando estoy aburrida y las palabras comienzan a perder sentido. Sólo tecleo letras, letras y más letras, sin significado alguno. Entonces, por supuesto, la mucha atención se convierte en nula.
2.Me gusta sentarme en lugares arrinconaditos, con pared detrás de mí. No soporto estar en un restaurante dándole la espalda al mundo entero. Soy una voyeur (o metiche, más bien) y, como tal, debo tener una visión panorámica, estar al tanto de todo lo que ocurre. Muy relacionado con este hábito, se encuentra mi afición por escuchar conversaciones ajenas y asomarme por puertas o ventanas abiertas cuando camino por la calle. Sí, sé que ya son tres en este pequeño párrafo, pero la etiología es la misma... soy una metiche.
3.Nomás no puedo ser ordenada con mi ropa, cada prenda que me pruebo o que uso, termina hecha bolas en cualquier parte de la recámara que se preste para ello. Pobre Darío, se ha rendido, pues hace algunos años amenazaba con poner en el cuarto puros muebles picudos o triangulares, ya que me aprovecho de cualquier superficie plana para llenarla de ropa y chunches mías (libros, cuadernos, plumas, aretes, tazas, papeles, dulces).
4.Cuando compro un libro, cuaderno, agenda, etc., hago una detallada revisión para evitar a toda costa que el artículo adquirido presente puntas chatadas, rayoncitos, hojas arrugadas, páginas mal engomadas, etc. Soy un verdadero fastidio, pues para comprar un simple cuaderno me tardo hooooooooras, me fijo en la separación enrtre los renglones, qué tan gruesas son las hojas, cómo es el margen, etc., etc. El punto es que tanto para leer como para escribir necesito pulcritud total. Qué contradictoria, no?
5.Me la vivo fijándome en las placas de los coches, analizo los números buscando operaciones en las que al final queden como resultado un 3 ó un 9, cuando lo logro me pongo feliz y paso a la placa siguiente.

Imagínense si me hubiera tomado el tiempo para reflexionar...

Ah, les debo el paso de la estafeta a otros 5. Llevo poco tiempo en esto del blogueo y mis pocos amigos ya están invitados, si no es que ya hasta lo respondieron. O bueno, le pediré a 5 no blogueadores que lo hagan, igual y con eso se animan a entrarle a este asunto tan entretenido. Tons, ahí les va:

Mirén
Andrea
Ójcar
Lil
Ana

Luego haré el de Mateo...

No era atún, pero le gustó!

Hay un comercial de agua Ciel en el que llega una chava muuuy cansada y con hambre, abre una lata de “atún”, come una cucharada y ve cómo su gato merodea alrededor de la lata, pidiéndole que comparta con él tan exquisito manjar. Ella se enoja muchísimo con su mascota, le ofende pensar que ella y su gato puedan disfrutar el mismo platillo, pero al tomar la lata y verla con más detenimiento... no era atún, era comida de gato. Puaj! A lo mejor el comercial no es tan gracioso, ni tan inesperado el final. Entonces, para qué escribir de él, verdad?
Pues resulta que una vez le dije a la chava que nos ayudaba con el quehacer de la casa, que nosotros íbamos a comer fuera, pero que en el refri había atún por si le daba hambre, yo había preparado una lata con jitomate, cebolla, chilito, etc., y lo había colocado dentro de un tupper. Cuando regresé le pregunté si había comido y me dijo que sí, que había tomado el atún para comerlo con unas galletitas y que se había comido toda la lata que estaba en el refri. Mmmmh, yomi!

Mi primera sorpresa fue cuando al abrir la puerta del refrigerador, me topé con el atún previamente preparado por mis manitas. Luisa ya no estaba para aclarar el punto, pero cuando Darío llegó, le comenté lo ocurrido y qué creen? Claro. Él había dejado una lata de comida para gatos abierta dentro del refri, pues Rita (nuestra gorda y hermosamente negra gata) no se la había terminado.
Digo que ésa fue mi primera sopresa, pues hubo una más. A Luisa le gustó tanto la comida de Rita, que a la semana siguiente, se reportaron faltantes en nuestra despensa. Así es, se comió otra lata, por puro gusto!

Las princesas de mi vida

Sofi y María José son las princesas de mi vida.

Sofi-Sofi, es la más pequeña. Tiene dos añitos, y para ella no hay duda alguna. Es Blanca Nieves y punto: "Señooooooooool, me has milado a los ooooojos, sonli-endooooooo has dicho mi nooooombe, Sofía Blanca Nieveeeees, en la aleeeeena...".
María José es un poquitito más grande, tiene 4, y este año pidió a los Reyes Magos una varita mágica de las que salen en la tele, una de ésas con las que, según el comercial, al agitarla salen estrellitas luminosas mientras la afortunada portadora se transforma en una verdadera princesa. Lo bueno: Los Reyes Magos le cumplieron su petición, se la trajeron. Lo malo: Agitó la varita, y nada, "no me convertí", dijo, con una carita tan llena de desilusión que duele hondo, en los recuerdos más lejanos de mi infancia, en los que la realidad dejó de llegar a cucharaditas, para convertirse en una abrumadora ola que te revuelca y deja la nariz llena de sal.

Mi niña, no necesitas de magia para convertirte en princesa. Eres una princesa y la magia está en ti, en tus ojos, en tu sonrisa, en las cosas tan hermosas que piensas, en tu ilusión, en tu mirada, en esos cachetes rojos tan llenos de vida.

Sofi, claro que eres Blanca Nieves.